MINERÍA Y OTRAS POSIBILIDADES DE DESARROLLO EN APURÍMAC

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MINERÍA Y OTRAS POSIBILIDADES DE DESARROLLO EN APURÍMAC

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En nuestra región, durante  los últimos años la política y los políticos regionales han reducido toda la discusión del desarrollo regional al tema minero, viendo a ésta como la única actividad para desarrollar la región, creer en  esto puede ser desacertado y perjudicial para nuestra región,  como  lo que acaba de ocurrir con el mega proyecto las Bambas. Que  se tenía previsto su explotación para este año, según el Ministerio de Energía y Minas uno de los proyectos de cobre más importantes del país, con una inversión de  5 mil millones de dólares y como canon Apurímac hubiera recibido el próximo año en junio la suma de 700 a 1000 millones de soles, y esto no va ocurrir, porque los dueños de las Bambas estarían viendo cómo se mueve la política nacional, es decir, que están esperando que gane un candidato que promueva y dé estabilidad política y jurídica en lo referente a proyectos mineros. En ese sentido podemos darnos cuenta perfectamente que las decisiones de los empresarios, no, es solamente una decisión de carácter económico, sino, también es una decisión política. Por ejemplo, si en el año 2016 ganase un candidato que no congenie con la minería, seguramente muchos proyectos mineros en la zona se paralizarían y en consecuencia no se cumplirían los  planes de gobierno que últimamente se han ‘’mineralizado’’, es decir que todo aquello que se promete, propone o se piensa realizar está hecha tomando como punto de partida  los recursos que se obtendrían  de la actividad minera (CANON MINERO).

‘’La mineralización de la política regional’’ se debe mucho a que somos una región privilegiada por contar con los recursos minerales que se encuentran en el subsuelo regional, según las estimaciones del Ministerio de Energía y Minas, muestran que nuestra región lideraría las inversiones en minería con más de 12 mil millones de dólares de inversión, que representaría el 21% de la inversión nacional de este sector, pero éstas son estimaciones tomando en cuenta básicamente a los grandes proyectos mineros que se encuentran en exploración, y muchos de ellos con problemas sociales complejos que arrastran de varios años, tal es el caso del Proyecto los Chancas, Apurímac Ferrum y Proyecto Haquira entre otros proyectos mineros en la  región. Lo concreto es, que en Apurímac, solamente el proyecto Anama que está ubicada en Huaquirca-Antabamba, sería el único que entraría en producción, cuya inversión es mínima de (40 millones de dólares) en comparación a otros proyectos mineros de mayor envergadura. Entonces la ‘’mineralización’’ de la discusión sobre el desarrollo regional, no puede depender de estas externalidades que cambian la política regional y nacional.

En ese sentido, los retos de las nuevas autoridades son inmensos. Sí, se quiere sacar adelante los proyectos mineros en la región, se tendría que trabajar temas fundamentales como: el ordenamiento territorial, delimitación de las comunidades campesinas, conflictos sociales que últimamente se hacen mucho más visibles que en otras regiones del país (Reporte de conflictividad de la Defensoría del Pueblo), nuevas formas de distribución del Canon Minero, y capacitación a los actores locales, todo ello  conllevaría a un dialogo equilibrado entre el Estado, la Empresa y la Comunidad. Esta triada tendría  la responsabilidad de fortalecer la institucionalidad en sus ámbitos de competencia, y  para lograr eso se requiere de mucha voluntad y trabajo de parte del estado, la empresa y de la comunidad.

Este panorama poco alentador del sector minero en la región, condicionaría inevitablemente a cambiar el accionar de las nuevas autoridades y para muchos de ellos  será un reto y una oportunidad  pensar en otro tipo de posibilidades como: proyectos de turismo, proyectos ambientales, proyectos de energías renovables, proyectos de hidroeléctricas, proyectos de siembra y cosecha de agua y  proyectos culturales, siendo estos proyectos inclusivos socialmente y amigables con el ambiente. Cuyo financiamiento se pueden conseguir en los ministerios o en la cooperación internacional.

En ese sentido una de las actividades  que pueden desarrollar las nuevas autoridades de la región sería el turismo en sus distintas variantes: turismo ecológico, turismo cultural, turismo vivencial, turismo rural comunitario y el turismo arqueológico. Pues la importancia del turismo radica en valorar muchos aspectos de la vida social local, que muchas veces son debilitados por algunas actividades económicas exógenas. Pues la contaminación social en las comunidades que tienen relación con la actividad minera, serian  producidos principalmente por estas empresas. Pues  la queja constante de las comunidades es que ven afectadas su identidad, sus valores colectivos, sus normas de convivencia, sus actividades locales, su gastronomía local, sus tradiciones  y otros propios de los estilos de vida local. Una de las actividades que revaloraría toda esta complejidad social,  sería el turismo, pues  fortalece y pone en valor a las costumbres, tradiciones y las actividades propias de la zona. Estas  se traducirían en oportunidades de carácter social, económico y cultural. Así se fortalecerían los lazos  de cohesión social, asimismo se beneficiarían económicamente los actores locales en los distintos pueblos de nuestra región.

 Debemos reconocer que en Apurímac todas las provincias tienen potencialidades turísticas inmensas, las cuales deberían convertirse en productos turísticos, para ello se necesita voluntad política de nuestras autoridades. Por ejemplo: en Abancay se puede desarrollar un corredor de turismo local, que puede estar conformado por la siguiente ruta: Santuario Nacional de Ampay,  Taraccasa, la ciudad de Abancay, el valle de Pachachaca, el puente colonial de Pachachaca y  las aguas termales de Santo Tomas. Esta ruta sería  muy importante, pues la ciudad de Abancay no cuenta con muchos espacios de esparcimiento que promueva la integración familiar y social. Pero  vemos que las autoridades no muestran interés en desarrollar esta actividad, y esto es claro por el abandono absoluto de nuestros lugares turísticos y culturales, por ejemplo: el puente colonial de Pachachaca, se encuentra en condiciones lamentables. Este puente tan imponente está deteriorada principalmente la parte central de la columna y las partes laterales están rotas, sí no se cuida este patrimonio, posiblemente en pocos años no tengamos ya este puente y con ello se perdería una gran parte de nuestra historia e identidad. Por ello su importancia no radica solamente, porque es un símbolo cultural,  sino  es el  puente que une los valles cercanos de la zona, sirve como vía de comunicación para las personas que viven en esa área y conecta con las aguas termales de Santo Tomas. Por todo ello cumple una función social determinante, por eso, es necesario su cuidado, conservación y preservación permanente.

La ruta de Cotabambas y Grau es una potencia sin precedentes, pues  estas dos provincias tienen lugares exóticos poco difundidos, que pueden ser una posibilidad para el desarrollo local. Por ejemplo: la provincia de Cotabambabas tiene el Qaqa cárcel, las iglesias coloniales y las chullpas, asimismo la provincia de  Grau tiene la Iglesia de Chuquibambilla, el qapaq ñan que se pierde en el tiempo por el desinterés de nuestras autoridades,  la Iglesia de Mamara, que es una joya en el país, la laguna de Lliullita y el puente colonial del valle de Vilcabamba. En la provincia de Antabamba igualmente hay lugares turísticos como las aguas termales de Ccocho, la iglesia colonial de Antabamba, el cañon de Maras, la fortaleza de Sonqo Raqay, la fortaleza de Chihuarmarca, la laguna de Matara y las aguas termales de Yumiri, Ampacho, Wakullo y Kilkata. Asimismo Andahuaylas cuenta con muchos recursos, laguna de Pacucha, Sondor, Aguas termales de Pampa Chiri, los baños termales  de Hualalachi, El valle del rio Pasaje. Finalmente Aymaraes cuenta con hermosas  andenerías en Caraybamba, y  el río Chalhuanca- Santa Rosa que son propicios para el canotaje.

También nuestra región es rica, milenaria en danzas, bailes, cantos; que son el acervo  de  nuestra pluralidad social y muchas de ellas, son poco conocidas, se necesita preservar para que nuestros pueblos tengan memoria e identidad, que son rasgos fundamentales de un pueblo, de una sociedad en un mundo tan cambiante y vertiginoso, esto es posible con una política regional de turismo y cultura, que proteja, difunda nuestros recursos turísticos tanto materiales e inmateriales, las que puedan ser difundidas  a nivel local,  regional, nacional e internacional. Pues en nuestra región hay carnavales, toriles, huaylias únicos en su género, que concitan presencia de turistas y visitantes locales, tal es el caso  del gran Pukllay en Andahuaylas, el carnaval abanquino, el famoso T’ikapallana que se realiza en Huanacopampa en Cotabambas, también tenemos fiestas taurinas de reconocimiento internacional como  el Señor de Animas de Challhuanca( sirvió de inspiración para la novela de Yawar Fiesta del escritor y antropólogo andahuaylino José María Arguedas), Virgen del Rosario en Antabamba y el Señor de Exaltación en Grau, asimismo la región de Apurímac, es muy reconocido por sus huaylias,  y una muestra de ella es la huaylia  antabambina encantador y colorido.

Todas las fiestas que acabamos de mencionar generan una dinámica económica  en beneficio de la población local, pero si esto estaría en la agenda de nuestros gobiernos locales y del gobierno regional, se podría desarrollar aún mucho más, y se convertiría en una actividad constante, que  beneficiaría a una buena parte de apurimeños. Lograr esto es un reto que está en cancha de nuestras autoridades, creo que si ellos ponen sus esfuerzos en esa dirección, Apurímac sería una región con memoria e identidad, y con muchas posibilidades de autogenerase su desarrollo.


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About the author:

Sociólogo apurimeño, estudió en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Tiene una Especialización en Análisis, Gestión y Resolución de Conflictos Socioambientales, y un Programa en Gobernabilidad y Gerencia Política, ambos estudios realizó en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

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